sábado, 20 de septiembre de 2014

España en su laberinto



Pedro García Larragan 

 Periodista 
 Radio Euskadi, EiTB

        El mismo día de la votación en Escocia pude entrevistar y charlar durante un buen rato con el director de una de las escuelas económicas y sociales más respetadas de Europa y del mundo, la London School of Economics and Political Science, Craig Calhoun. Evidentemente, Escocia nos llevó casi todo el tiempo. Me comentó muchas cosas de interés, entre ellas:

1)  Le pregunté por qué en Escocia sí, y en Euskadi o Catalunya no. Me respondió que "la diferencia no hay que buscarla entre Escocia y el País Vasco, sino entre España y el Reino Unido". Simplemente, y esto es ya cosecha propia que se deduce de sus palabras (pero cosecha propia al fin y al cabo), España no tiene, ni quiere, ni persigue el nivel de autodeterminación que sí posee Reino Unido con respecto a sus naciones; y que proviene de una larga tradición.

2)  Sobre su opinión en torno al referéndum, el profesor Calhoun, me dijo esto: "independientemente del resultado, tiene un efecto positivo: la gente en Escocia ha sido intensamente implicada en el debate sobre su futuro y sus relaciones con el Reino Unido". Y concluía: "eso es bueno para la democracia, y para la dirección que debe tomar la democracia... Sería un error que la Unión Europea vetara a Escocia porque España tiene miedo de lo que pudiera pasar en Catalunya y el País Vasco".


y 3)  "La independencia de Escocia no tiene porque ser un desastre para la Unión Europea, ni para Escocia. Gane el 'Sí' o gane el 'No'; habrá cambios,... pero no necesariamente un desastre".

            También habló de que no serían todo ventajas,... pero insistía en destacar lo positivo de profundizar en la democracia.

Previamente a su entrevista pude escuchar una magnífica intervención de un gran intelectual vasco, el catedrático Daniel Innerarity, que delante del propio lehendakari y otros políticos vascos, pedía una clase política innovadora, suficientemente audaz como para adelantar su acción de gobierno a los cambios que se avecinan en todo orden de cosas: sociedad, economía, etc.
  
Decía el profesor Innerarity que "padecemos unos políticos que sólo se preocupan de cómo llegar al poder, pero que cuando llegan no saben qué hacer con ese poder". En definitiva, me atrevo a interpretar, gobiernos a rebufo que conducen mirando al espejo retrovisor en vez de atisbar por el parabrisas delantero las curvas que ya se adivinan.

Discursos valientes y oportunos que nos remite a muchos temas,... pero que en lo relativo a Escocia creo que nos dan una gran lección. Sinceramente, pienso que David Cameron ha sido un político innovador, audaz. Arriesgando y pactando con Escocia se ha quitado de encima un grave problema, con sus años de discusiones sobre el estatus político de cada uno, tensiones entre sociedades, etc. Se ha ahorrado de un plumazo diez años o más de incertidumbres y continuos rifi-rafe. Eso sí, es evidente que ahora deberá afrontar nuevas soluciones y nuevos retos. No sólo para Escocia, también para Gales e Irlanda del Norte. Pero en todo caso: da la sensación de que Cameron abre camino, innova y explora nuevas soluciones a problemas antiguos.

¿Y en España?. Mariano Rajoy y Pedro Sánchez, PP – PSOE, los principales medios de comunicación y la sociedad en general, siguen negando deambular por el laberinto de qué hacer con Euskadi y Catalunya.

Y negar que estás metido en un laberinto es renunciar a buscar la salida. Pues eso.

1 comentario:

  1. Efectivamente, Cameron ha sido un político valiente y que, al menos en esto aunque supongo que en otras muchas más cosas deja a "la altura del barro" a Rajoy y los demás políticos españoles.

    Como bien dices le queda mucho por hacer, pero creo que ha dado un gran paso hacia adelante: "El pueblo escocés ha hablado".

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