miércoles, 7 de marzo de 2012

Anonimato o el poder de la información


Es un debate abierto desde el comienzo de la era de Internet: ¿Debería prohibirse la comunicación anónima y tener todos una personalidad registrada en el mundo de Internet?.

Personalmente siempre he pensado que los dos tipos de autoría tienen cabida en la Red, pero también es cierto que no me había planteado la reflexión con la profundidad y sosiego que merece.

Personalidades influyentes de la Red tienen opiniones más que encontradas en ambos sentidos. Tratemos sin embargo de realizar un ejercicio de reflexión sobre lo que ambos modelos nos ofrecen.

Firma registrada:

Una firma aporta a la información cierto valor añadido, que el Anonimato no proporciona (o eso queremos creer al menos). En este humilde Blog, por ejemplo, el autor expresa libremente la opinión sobre los temas que le puedan resultar de interés, sin más pretensión que realizar una reflexión en voz alta sobre aquellos temas que le producen inquietud, pensando que tal vez puedan responder a inquietudes compartidas por otros usuarios de la Red.

Anonimato:

El anonimato permite decir lo que se quiere y como se quiere, aunque el Anonimato real a día de hoy no existe en última instancia (porque siempre quedan trazas de todo lo que se publica, pero eso sería otro debate). Centrándonos en el concepto de Anonimato, el Anonimato permite divulgar más cantidad de información aunque la fiabilidad de la misma y por tanto su calidad, no es verificable.

Autoría y Autocensura:

Comentando recientemente con distintos Bloggers estos temas, he llegado a la conclusión de que, en mi caso, como el de muchos otros que divulgan información y que estamos perfectamente identificados, tenemos una tendencia natural a autocensurarnos, tanto en los contenidos como en las formas, porque tenemos una marca que proteger que es, en este caso, mi persona Mikel Mugarza.

Efectivamente escribo de lo que me apetece, nadie me dicta una línea editorial, pero, inconsciente o conscientemente, tendemos siempre a medir nuestras opiniones, por miedo, supongo, a que se nos identifique como fanático de tal o cual tendencia; cayendo siempre en la trampa de lo "Políticamente correcto". Es decir, una firma te mutila la libertad de decir lo que quieres o como quieres, en según qué circunstancias. Por tanto, una firma aporta un responsable de información, pero posiblemente aporta menos información de la que podría aportar.

Si esto me ocurre a mí, un humilde Blogger con una modesta repercusión, no puedo ni imaginar cómo debe de ser en el mundo del Periodismo Profesional.

La dignidad de los profesionales de la Información:

Los medios tienen todos marcadas Líneas Editoriales, basta leer o escuchar unos cuantos párrafos para identificar sin mucha equivocación de que cuerda cuelgan. Otros incluso te lo ponen más fácil y te lo dicen en su cabecera ;-)

Evidentemente en el periodismo, como en cualquier otro ámbito profesional, es común, más hoy en día, tener cierta rotación de profesionales entre medios de distintas líneas editoriales, y como es natural, los profesionales no siempre, ni siquiera frecuentemente, coincidirán con esas mismas líneas editoriales, pero lo mismo que yo me tengo que ceñir a los requisitos de diseño que un cliente o un superior me proporcionan para un proyecto en particular, aun no estando de acuerdo, un profesional de la comunicación tiene que ceñirse al contenido y a las formas de la empresa que le paga, aunque también tiene la opción como todos la tenemos de seguir la flecha que indica la salida.

¿Los convierte eso en mercenarios?:

No necesariamente, al menos no más de lo que lo somos el resto de profesionales de cualquier otro sector. El hecho de que te hagan un encargo y lo hagas no significa que te guste o estés de acuerdo, simplemente significa que eres un profesional. Siempre dentro de unos límites claro está, y ahí radica el verdadero valor de un Profesional de la Información, en no dejarse llevar por la propia pasión de sus convicciones con objeto de caer en la tentación de adaptar la realidad a lo que pensamos y no claudicar ante las presiones que respondan a exigencias que él o ella entienda estén fuera de toda ética profesional o incluso moral, de forma que de una manera acertada o no (como cualquier otro profesional que podemos errar o acertar en nuestros juicios) sea un transmisor de la información desde un punto de vista personal, que define el sello o la firma de la información, de unos contenidos y en unos formatos que necesariamente sí tenga que adecuar a las propias exigencias de la casa para la que trabaje, en cada momento en particular.

Como conclusión simplista podríamos decir que el Anonimato te permite publicar más o acceder a más información (incluso sobreinformación, información falsa, Trolls, etc), pero ha hecho posible por ejemplo WikiLeaks, que aporta información que de otra forma no se hubiera conocido jamás, mientras que la firma te da ese certificado de autenticidad de que realmente lo has dicho, lo has dicho tú (todo entrecomillado, que la usurpación de identidad tampoco nació ayer) y eres en último término el responsables de tus opiniones.

El poder de la Información:

No obstante la información es poder, lo que no es información de candente actualidad no sucede.

Creamos nuestra visión del mundo a partir de lo que nos llega por los distintos medios de comunicación, son nuestros ojos, nuestra ventana al mundo. Gran parte de la opinión que tengamos, sobre lo que sea, estará influenciada por lo que nos lanzan los medios de comunicación. Ninguno aceptamos que nos dejamos influenciar por los medios de comunicación, creemos que filtramos la información tendenciosa y nos quedamos con la real, no es plato de buen gusto vivir pensando que tu forma de vivir y de pensar la deciden otros, pero es así, no hay más vuelta de hoja, los medios de comunicación cambian Gobiernos, deciden líderes y por eso todos los medios de comunicación tienen una Línea Editorial claramente definida, están perfectamente alineados con un determinado grupo de poder y/o con una opción política. Nosotros como consumidores de la información sólo consumimos aquella verdad que más nos gusta y en ese sentido hay un amplio surtido de medios de comunicación como para satisfacer casi cualquier sensibilidad.

El Seudónimo como alternativa:

Sin embargo hay una figura intermedia entre el Anonimato y la Firma que creo que, a pesar de que hoy en día está muy en desuso, es una alternativa elegante a la par que sencilla y eficaz, un seudónimo.

El seudónimo, que es tan antiguo como la propia Literatura, podría tener un formato de Firma Electrónica, que asegurase que un artículo determinado con una determinada Firma Electrónica fuese original del autor, sin que ese autor tenga que estar ligado a ninguna persona física, pero sí a una identidad digital.

Pongamos un ejemplo: Jose Irazu, el gran genio de la Literatura (Vasca iba a poner, pero no, Universal), un buen día decidió que Bernardo Atxaga (su Seudónimo en numerosas novelas) ya no era necesario, que había cumplido su ciclo. Posiblemente Bernardo Atxaga que tan magníficas obras ha aportado a la Literatura, se haya marchado a cuidar Renos a Finlandia, dejando a Jose Irazu al frente del barco. Bernardo Atxaga tenía un gran prestigio y no era una persona física, pero si una personalidad reconocida, y no sólo en el ámbito literario.

Una asociación seudónimo/identidad digital, no necesariamente asociadas a una persona física, permitiría a los autores publicar con absoluta Libertad manteniendo oculta su identidad física, sin tener que renunciar al prestigio que una firma reconocida proporciona.

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