jueves, 6 de febrero de 2014

Sonría, por favor, le estamos grabando

Uno de lo aspectos, Internet aparte, en los que pienso que nuestra privacidad se está viendo comprometida de forma "desmedida" (aunque si es así, o no, creo que debemos "juzgarlo" cada uno de nosotros: seguridad versus privacidad), es el tema de la videovigilancia.

Para ello, no hay más que fijarse, mire uno donde mire, en la proliferación de cámaras que se instalan por doquier (comercios, hostelería, comunidades de vecinos, empresas, instituciones,...).

Para apoyar la primera de mis afirmaciones: "desmedida" (1. adj. Desproporcionado, falto de medida, que no tiene término), basta con ver la memoria anual 2012 de la AEPD en lo que se refiere a la evolución de los ficheros de videovigilancia inscritos en el Registro General de Protección de Datos, aunque no se nos tiene que escapar que éstos son la "punta del iceberg", ya que seguro que hay muchos más que no han sido declarados):


Otro dato que nos puede servir para hacernos una idea del cada vez más frecuente uso de la videovigilancia es el porcentaje de crecimiento de la inscripción de ficheros de este tipo en 2012 sobre el total de los ficheros inscritos con esa misma finalidad en todos los años anteriores, que, como se deduce del gráfico anterior, es del 34,35%.

Para intentar conocer en una primera aproximación dónde nos graban cuantitativamente en mayor medida, aunque esto no signifique que los sectores de actividad que se indican a continuación sean los más proclives a emplear la videovigilanacia (por ejemplo, en el sector bancario su uso será mucho más intensivo que en el comercio), podemos acudir al número total de ficheros de videovigilancia de titularidad privada inscritos por actividad principal del responsable. Pues bien, los 10 sectores de actividad con mayor número de ficheros de videovigilancia inscritos se muestran en el siguiente gráfico:


Los cuatro primeros de estos sectores: comercio, turismo y hostelería, comunidades de propietarios y sanidad, acumulan casi la mitad (el 48,62%) del total de los ficheros de videovigilancia de titularidad privada inscritos, presentando un porcentaje de crecimiento de los inscritos en 2012 sobre el total de los inscritos por sus respectivos sectores en todos los años anteriores del: 37,15%, 28,98%, 31,83% y 35,14%, respectivamente.

Todos estos datos están muy bien, pero: ¿nos importa esto a los ciudadanos?, es decir: ¿estamos en contra de que se nos grabe o, por el contrario, priorizamos la seguridad frente a la privacidad?, ¿en qué sitios estamos más de acuerdo en que se nos grabe?¿se denuncian las actuaciones en esta materia que entendemos vulneran nuestros derechos?, y, además, ¿se nos graba cumpliendo la normativa vigente?.

Para intentar dar una respuesta a la posición de la ciudadanía respecto a las dos primeras de estas preguntas, acudo al Barómetro de Mayo de 2011 del CIS y, en concreto, a las respuestas dadas a las preguntas número 15, 16 y 17 que en él figuran:

- El 63,5% considera que es más importante tener el máximo de seguridad aunque eso pueda implicar perder algo de libertad, frente al 28,3% que cree lo contrario (máximo de libertad aunque pueda implicar perder algo de seguridad).

- El 68,3% está, en general, a favor de la utilización de cámaras de videovigilancia, frente al 13,7% que se muestra contrario a su uso.

- Al 94,3% le parece 'Muy bien' o 'Bien' que se instalen cámaras en los bancos, este porcentaje es del 90,5% en el caso de los comercios, del 81,4% en guarderías y colegios, del 80,4% en hospitales, del 79,2% en el transporte público, del 76% en espectáculos deportivos, del 66,4% en comunidades de vecinos y urbanizaciones, del 62,8% en las calles (vía pública), del 56,9% en lugares de ocio, del 55,6% en lugares de trabajo y del 53,8% en bares y restaurantes.

- Por el contrario, donde las personas entrevistadas muestran un mayor rechazo a la instalación de cámaras, ya que esto les parece 'Muy mal' o 'Mal', es en los siguientes lugares: al 33,3% en bares y restaurantes, 30,1% en lugares de trabajo29,8% en lugares de ocio25,3% en las calles (vía pública)20.6% en comunidades de vecinos y urbanizaciones, 13,8% en espectáculos deportivos13,2% en el transporte público11,7% en hospitales11,1% en guarderías y colegios5% en los comercios y 2,6% en los bancos.

 
Con respecto a las dos últimas preguntas que planteaba, sobre si se denuncian las actuaciones que en esta materia entendemos vulneran nuestros derechos y sobre si se nos graba cumpliendo la normativa vigente; acudo otra vez a la memoria anual 2012 de la AEPD, en la que la videovigilancia aparece como uno de los ámbitos más destacados, tanto en las actuaciones previas iniciadas (segunda posición con un total de 1.271 actuaciones en 2012, un peso relativo del 15,69% respecto del total de actuaciones en 2012 y un 45,92% de incremento sobre las de 2011), como en el total de las resoluciones declarativas de infracción dictadas por esta Autoridad de Control (segunda posición con un total de 276 en 2012, un peso relativo del 31,98% respecto del total de resoluciones declarativas de infracción en 2012 y un -1,78% de variación sobre las de 2011).

En fin: que cada uno saque sus propias conclusiones. Yo ya he obtenido las mías, pero me gustaría conocer las tuyas (¿te animas a meterlas como comentario?).

2 comentarios:

  1. ¿Cuál es la argumentación que identifica privacidad con ocultación? Dejando aparte los intereses comerciales relacionados con la legislación de protección de datos, quiero decir, claro. ¿O es que usted está de acuerdo en que una grabación de un asesinato no se pueda usar como prueba, según nuestro Tribunal Supremo, porque la cámara estaba mal colocada y cubría una zona pública no declararada?

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  2. Muy interesante el comentario de Anónimo, del que deduzco que está de acuerdo con esa mayoría que piensa que la privacidad debe ceder ante el máximo de seguridad posible, aunque yo no estoy de acuerdo y pienso que lo deseable, cuando es evidente que se está produciendo una colisión entre seguridad y privacidad, es un equilibrio entre ambas.

    Para eso, entiendo yo, está precisamente la normativa vigente al respecto, y no sólo la existente en materia de protección de datos de carácter personal.

    Por responde a Anónimo más concretamente, comentar en primer lugar que, en mi opinión, la argumentación que identifica privacidad con ocultación es precisamente que la privacidad es el ámbito de la vida privada que se tiene derecho a proteger u ocultar de cualquier intromisión, es decir, la definición de la propia palabra es el propio argumento. A mí desde luego no me gustaría vivir en un "Gran Hermano" permanente, por mucho que haya quienes digan que nada tienen que ocultar (ni yo tampoco, pero es que sencillamente no me da la gana porque tengo derecho a mi privacidad).

    En segundo lugar y respecto a los intereses comerciales que menciona, comentar que el cumplimiento de lo dispuesto en la normativa vigente respecto a la videovigilancia es muy fácil, sin que suponga ningún coste para quienes realmente tengan voluntad para ello (en este blog hay muchos post que he intentado puedan servir para ello).

    En tercer lugar, el ejemplo que pone es un extremo y, como tal, creo que distorsiona el debate de seguridad vs. privacidad. Por supuesto que no estoy de acuerdo en ese caso, como tampoco lo estoy en muy pocos casos (también extremos) en los que, por ejemplo, se anulan escuchas telefónicas que no se han realizado con todas las garantías legales, pero creo que este es otro debate; el de si la legislación española es o no excesivamente garantista ante determinados casos concretos.

    Para finalizar, decir que yo no estoy en contra de la utilización de cámaras de videovigilancia, pero si que creo que su uso debe estar sujeto a las "normas de juego" establecidas: Legitimidad del tratamiento (o, por ejemplo, ¿nos parecería bien que cualquiera nos pueda grabar en la vía pública?) , Proporcionalidad (o, por ejemplo, ¿nos parecería bien que se pudieran grabar, por mayor seguridad y además de las imágenes, también las conversaciones?), calidad (o, por ejemplo, ¿nos parecería bien que se diera un uso a las imágenes que no tenga nada que ver con la finalidad para las que se recabaron, o no declarado), ¿nos parecería bien que esas imágenes las pueda ver cualquiera o que sean cedidas a terceros sin control?, etc.

    En resumen, en mi opinión, videovigilancia sí pero ni en todos los sitios, no por parte de cualquiera, ni todo vale.

    Un debate apasionante, ¿alguna opinión más?.

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