miércoles, 30 de agosto de 2017

Criptografía (LVI): ¿Sabías que...? (XII)

Releyendo la novela "Viaje al centro de la tierra" para escribir los dos posts anteriores de esta serie sobre el criptograma que en ella aparece, me llamó la atención la afirmación del profesor Otto Lindebrock, uno de sus principales protagonistas, para justificar que el mensaje que encuentra del alquimista islandés estuviera cifrado: "¿No hizo Galileo otro tanto cuando descubrió a Saturno?".

No  conocía yo esta historia sobre un criptograma de Galileo, lo que me ha animado a buscar en Internet para ver si encuentro algo relacionado con este gran científico y un mensaje secreto con respeto a Saturno.

Pues bien, he encontrado una historia relativa a dos anagramas que supuestamente Galileo hizo llegar a Kepler, el primero de ellos relacionado con Saturno y, por tanto, que entiendo que es a lo que se refiere el profesor en la novela.

Antes que nada; tal y como nos dice wikipedia: "un anagrama es una palabra o frase que resulta de la transposición de letras de otra palabra o frase. Dicho de otra forma, una palabra es anagrama de otra si las dos tienen las mismas letras, con el mismo número de apariciones, pero en un orden diferente". Así, por ejemplo: "Roma" y "Mora" son anagramas de "Amor".

Lo primero que yo me pregunto es si un anagrama puede considerarse como un criptograma. Entiendo que sí, siempre que en él se pretenda ocultar un texto o mensaje inteligible para ponerlo a salvo de terceras personas que no conozcan la clave (la permutación o cambios de posición de los caracteres del mensaje que se ha utilizado en la transposición de los mismos). En este caso, yo diría que el criptosistema empleado sería de transposición por grupos, es decir, considerando como un grupo a la totalidad del mensaje, la clave sería la permutación utilizada para reordenar los caracteres del texto en claro.

Así, suponiendo que el anagrama o criptograma "Roma" escondiera el mensaje o texto en claro "Amor" la permutación sería 4-3-2-1 (en este caso equivalente a la transposición por escritura inversa, es decir, a escribir los caracteres del mensaje en sentido contrario al habitual, de derecha a izquierda), mientras que si ese mismo anagrama ocultara el mensaje "Mora" la permutación sería 3-2-1-4.


Dicho esto volvamos al primero de los anagramas que Galileo hizo llegar a Kepler (por lo que he leído esto era habitual cuando alguno de ellos hacía un descubrimiento que no podía explicar convenientemente en ese momento, pero del que quería dejar constancia de haber sido su descubridor), el siguiente


SMAISMRMILMEPOETALEUMIBUNENUGTTAUIRAS

Que resultaba de la reordenación de los caracteres, con la permutación que Galileo utilizó, del siguiente mensaje en latín:


ALTISSIMUMPLANETAMTERGEMINUMOBSERVAVI

Es decir:
ALTISSIMUM PLANETAM TERGEMINUM OBSERVAVI

Lo que según he leído por ahí podría traducirse como:

HE OBSERVADO EL PLANETA MÁS ALTO EN TRIPLE FORMA


Galileo se refería a que había observado dos protuberancias en Saturno (el planeta más lejano de la tierra que se conocía en esa época) que él creyó que eran dos satélites, aunque realmente se trataba de sus anillos.

Sin embargo, Kepler resolvió el anagrama (no conocía la permutación empleada por Galileo) y obtuvo un texto con un significado totalmente diferente:


SALVEUMBISTINEUMGEMINATUMMARTIAPROLES

Es decir:
SALVE UMBISTINEUM GEMINATUM MARTIA PROLES

Que, también como he leído por ahí, podría traducirse como:

SALVE ARDIENTES GEMELOS HIJOS DE MARTE

Lo que le llevó a concluir, evidentemente de forma equivocada, que lo que había descubierto Galileo eran satélites de Marte.


Esta historia continúa con otro anagrama que, pocos meses después, Galileo hizo llegar también a Kepler y que se refería a que había descubierto las fases de Venus, similares a las de la Luna, pero que Kepler resolvió otra vez obteniendo un texto en claro completamente diferente al mensaje de Galileo. En esta ocasión, también de forma totalmente equivocada, pensó que lo que Galileo había descubierto era la Gran Mancha Roja de Júpiter.

Curiosa historia, y no sólo porque de dos anagramas, con una longitud relativamente grande, resultan para cada uno de ellos dos textos en claro inteligibles con significado totalmente distinto, sino también porque, efectivamente, Marte tiene dos pequeñas lunas (Fobos y Deimos) y Júpiter presenta una gran mancha roja; ambas cosas ciertas, pero que ni Galileo ni Kepler podían saber con la tecnología existente en la época y que no fueron descubiertas hasta mucho tiempo después.

Hasta aquí esta historia que no conocía y que me ha resultado muy curiosa, y en el siguiente post continuaré contando algunas cosas sobre anagramas famosos y pondré un reto para quien quiera resolver uno de mi invención.

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