miércoles, 30 de agosto de 2017

Criptografía (LVII): ¿Sabías que...? (XIII)

Decía en el post anterior que en este iba a contar algunas cosas curiosas sobre anagramas famosos y que, al final, también iba a poner un reto consistente en resolver uno de mi invención.

Uno de los usos que se les ha dado a los anagramas a lo largo de la historia ha sido y es actualmente el de ocultar la verdadera identidad de alguien, bien sea por mera diversión, porque este no desea que se le relacione con ciertas de sus obras o por otras muy diversas circunstancias.

Este es el caso, por ejemplo, de Isaac Newton, que utilizó el seudónimo de Jeova Sanctus Unus (algo así como Jehová único santo) para firmar sus trabajos como alquimista.

En este caso concreto supongo, aunque no sé si realmente esto es así, que su uso por parte de Newton fue consecuencia, entre otros motivos, de que la alquimia no era una materia que le hiciera precisamente mucha gracia al poder eclesiástico de la época y este último tenía muy poco sentido del humor y muy mala leche.

En concreto, el citado alias, Jeova Sanctus Unus, era un anagrama de su nombre latinizado, es decir, de Isaacus Neuutonus, de la siguiente manera:
Los anagramas también han sido utilizados a lo largo de la historia para ocultar mensajes de todo tipo, y no sólo en la realidad, sino también en la ficción para dar pistas a los protagonistas de novelas y películas para resolver ciertos enigmas. Este es el caso, por ejemplo, de aquellos que aparecen en la novela "El código Da Vinci" de Dan Brown.

En esta novela, entre otros, aparecen los siguientes anagramas:


13-3-2-21-1-1-8-5

Diavole in Dracon



Para mí, el primero de ellos, aunque consiste en una serie de números, también puede ser considerado un anagrama, ya que tras su correcta ordenación los protagonistas obtienen los primeros 8 números de la sucesión de Fibonacci (1-1-2-3-5-8-13-21), aquella en la que a partir de sus dos primeros términos los siguientes son la suma de los dos anteriores, lo que les da una pista muy importante para seguir resolviendo ciertos enigmas.

El segundo de ellos también oculta el nombre de una persona muy famosa. En este caso de un genio del Renacimiento, Leonardo da Vinci, de la siguiente manera:
Hay muchísimos otros ejemplos de anagramas famosos, reales o de ficción, pero para no hacer excesivamente largo y pesado este post aquí me quedo.

Y para finalizar, pongo como reto el resolver un anagrama de mi invención para todo aquel que quiera entretenerse un rato (se admiten soluciones como comentario a esta entrada :) ):


ES MI ANAGRAMA DEL MENSAJE A LEER QUE ESTÁ OCULTO EN ÉL

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