martes, 2 de agosto de 2011

España: El contubernio que no existe

Los mercados no acaban de confiar en España. Ni la dimisión de Zapatero ni las nuevas medidas en ciernes (creo que antes de fin de año o primavera a más tardar asistiremos a un nuevo incremento del IVA, entre otras cosas) sirven para que quienes habitualmente prestan su dinero a España (los famosos mercados) lo sigan haciendo en las mismas condiciones que hasta ahora.

Todos los países, incluso los que a día de hoy muestran una pujanza increíble como Alemania, necesitan pedir créditos para afrontar el día a día (inversiones, mantenimiento de infraestructuras, etc...). Los inversores se lo prestan a un determinado interés: cuanto más solvente sea ese país en cuestión, menos interés tendrá que ofrecer. Alemania, por ejemplo, tiene cola de inversores esperando comprar su deuda, porque saben que Alemania les devolverá lo prestado más un mínimo interés. Si un inversor no está interesado, que se haga a un lado, que hay muchos esperando. Esto hace que el tesoro alemán pueda conseguir todo el préstamo que le de la gana ofreciendo un interés bajo: hoy en día en torno al 2'5% para sus bonos a diez años.

¿Por qué España tiene que ofrecer el triple (es la conocida como 'prima de riesgo', que se mide en puntos de diferencia con lo que ofrece el bono alemán)?. Porque la gran mayoría de los inversores internacionales considera que, a diferencia de Alemania, España podría no devolverles lo prestado. Hay demasiadas cifras en contra, ... pero fundamentalmente dos. Una, el paro. Una tasa del 21% es algo más que un problema coyuntural. Supera de largo el desempleo registrado en países rescatados, como Portugal (14%) o la misma Grecia (los últimos datos son de hoy mismo). Dos, el déficit (que no la deuda, no las confundamos). España lleva tres años gastando mucho más de lo que ingresa. En concreto, en 2010 gastó 110 por cada 100 de ingresos.

El desfase puede corregirse de dos modos: o reduces tus gastos (los famosos recortes de todo tipo) o aumentas tus ingresos.

Y ésta es la clave. Reduciendo tus gastos ayudas, pero sólo aumentando tus ingresos saldrás del agujero. Y lo que muy pocos ven a medio plazo es a la economía española capaz de generar más dinero. España es como Grecia y Portugal: mucho albañil (construcción) y muy poco ingeniero. Así no hay forma de vender más. Y ojo, porque caso distinto son Italia y la propia Euskadi, a pesar de las enormes dificultades por las que también atraviesan. Pero lo dejaremos para otro comentario.

Para terminar por hoy. Quedémonos con esta frase que leí hace poco de Paul Krugman (premio nóbel de Economía): 'el problema (de Grecia o España) no es el déficit, sino su incapacidad para crecer'. Dicho de otro modo: el déficit no es la enfermedad, es el síntoma. Podremos bajar la fiebre de un enfermo de pulmonía con aspirinas (recortes), ... pero no le libraremos de la pulmonía (crisis). España no está en crisis porque tenga déficit. Tiene déficit porque está en crisis. Si su economía creciera a buen ritmo, el problema del déficit se resolvería por sí solo.

La cuestión es cómo transformar un país de albañiles en otro de ingenieros industriales. De ahí vienen las dudas de los 'mercados / inversores', y las dificultades de España para conseguir préstamos. No hay ningún contubernio contra España, como vocea la gran mayoría de la prensa española, que como en otros muchos casos, también en éste actúa de forma chauvinista y ultranacionalista. Simplemente, los inversores no lo ven nada claro, y la bancarrota se acerca. Euskadi es diferente, pero está atada a un barco que se hunde. La economía vasca tiene mimbres para salir, ... pero necesitaremos algo más. Seguiremos otro día.

1 comentario:

  1. Necesitamos cortar las amarras de ese barco, está claro. Y si lo tienen claro Urkullu y Garitano/Otegi, que remen juntos de una vez para alejarse de ese naufragio que se llama España.

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