viernes, 13 de febrero de 2015

Padres y uso NN.TT. y RR.SS. por nuestros hijos (VI)

En este post hablaré sobre otra de las amenazas, en este caso el sexting, que también presenta, al igual que el ciberbullying del que hablé en el post anterior, una modalidad pasiva (ver y/o recibir mensajes sexuales) y otra activa (colgar y/o enviar este tipo de mensajes).

Para ello seguiré el mismo esquema empleado que en el caso del ciberbullying y, por tanto, en primer lugar me interesa conocer qué significa este anglicismo (sexting), que según la Wikipedia es una contracción de "sex"y "texting" que comenzó a utilizarse haciendo referencia al envío de SMS de naturaleza sexual, siendo una práctica común entre jóvenes y, cada vez más, entre adolescentes.

Sin embargo, tal y como también se indica en Wikipedia, aunque el origen parece ser los mensajes de texto en el móvil, el vertiginoso avance de las NN.TT. y el uso cada vez más masivo que hacemos de las RR.SS. amplifican esta amenaza en un doble sentido: por una parte, además de mediante texto, éstas permiten este tipo de comunicaciones utilizando imágenes y vídeos, mucho más explícitos y con mayor impacto, y, por otra parte, el peligro novedoso del sexting por Internet es que ese material puede ser difundido de manera muy fácil y amplia, de manera que el remitente inicial pierde totalmente el control sobre la difusión de dichos contenidos, siendo además muy difícil que lleguen a desaparecer de la red.

Por tanto, se trata también de una de esas amenazas preexistentes (presumiblemente a lo largo de la historia de los sistemas de comunicación siempre se han intercambiado mensajes con contenido sexual) para las que decía que pueden verse potenciadas por el uso de una herramienta como Internet, pero, al igual que en el caso del ciberbullying, en primer lugar centremos la dimensión real de esta amenaza en base a datos concretos sobre el riesgo y el impacto que para nuestros hijos puede suponer el sexting como consecuencia de la utilización por su parte de las NN.TT. y RR.SS., sin olvidar en este caso (muy importante tenerlo presente) que la exposición al riesgo que esta amenaza implica puede suponer, a su vez, la exposición de nuestros hijos a los riesgos de otras dos amenazas: el ciberbullying y el grooming, en el primer caso para ridiculizar a la persona a la que se refiere el contenido y en el segundo como medio de presión para acosar y/o intentar abusar sexualmente de ella.

1.- El "problema":

Para delimitar un poco el "problema" acudo otra vez a los datos que sobre esta amenaza figuran en el estudio que utilice como referencia en el caso del bullying:

Fuente: Garmendia, M., Garitaonandia, C., Martínez, G., Casado, M. A. (2011): Riesgos y seguridad en internet: Los menores españoles en el contexto europeo. Universidad del País Vasco/Euskal Herriko Unibertsitatea, Bilbao: EU Kids Online.

Al igual que en el post anterior, todas las gráficas, tablas, resultados y conclusiones que se muestran provienen de este estudio, aunque la exposición previa, algunos comentarios y las recomendaciones son míos.

En primer lugar cabe señalar que, por razones tanto de carácter ético como por la extensión de la entrevista, en este estudio las cuestiones sobre este tema no se realizaron a los menores de 9 y 10 años y que el término sexting no fue empleado en el cuestionario. Hecha esta precisión, a los menores (y a los padres) se les presentaron las cuestiones refiriéndose a la recepción o el envío de mensajes sexuales y, tras preguntar a los menores si habían visto o recibidos mensajes sexuales online en los últimos doces meses y su frecuencia, se obtuvieron como resultado los datos que se muestran en la siguiente gráfica:

ESE = estatus socioeconómico.

Pero, al igual que con todas las amenazas, creo que para determinar las vulnerabilidades con objeto de poner las medidas pertinentes para evitar, o al menos mitigar, el riesgo a que se exponen nuestros hijos con relación a ésta es importante conocer a través de qué canales afirman haber visto o recibido los menores los mensajes sexuales online, cuestión sobre la que el estudio obtiene estos resultados:


Y, finalmente, para conocer el impacto que supuso para los menores que vieron o recibieron mensajes sexuales online, se les preguntó si fueron o no afectados por ello, obteniéndose los resultados que se muestran a continuación:


Al igual que decía en el caso del ciberbullying, creo que con estos datos podemos hacernos una idea bastante aproximada (con las limitaciones ya indicadas para los estudios de esta naturaleza: límites del muestreo y del cuestionario, fiabilidad de las respuestas en función del contexto de las entrevistas y temas de las encuestas, etc.) de: la dimensión o presencia de esta amenaza (el sexting), las vulnerabilidades que puede explotar en función del canal, el riesgo o probabilidad de que dicha amenaza explote una vulnerabilidad y su impacto o el efecto derivado de la exposición a esta amenaza.

Para mí, los resultados más relevantes que obtiene este estudio sobre todo ello son los siguientes:

1.- El 7% de los menores afirmaron haber recibido o visto mensajes de tipo sexual en los últimos doce meses

2.- Se observa un crecimiento muy importante en función de la edad y hay una importante diferencia en relación con el género, ya que los chicos afirman haber visto o recibir más este tipo de mensajes que las chicas.

3.- Los canales más comunes de recepción de estos mensajes son las redes sociales y la mensajería instantánea (3% en ambos casos) seguidos del e-mail y las ventanas emergentes o pop-ups (2% en ambos casos).

4.- Entre aquellos menores que han recibido este tipo de mensajes, el porcentaje de ellos que se han sentido en alguna medida afectados o molestos por ello es el 24%.

como conclusiones principales del estudio me quedo con las siguientes (el subrayado es mio):

"Hay que resaltar que en la mayoría de los casos estos mensajes se ven o reciben de forma muy esporádica, con menor frecuencia de una vez al mes".

"Lo más común entre estas prácticas, relativamente
poco extendidas, es recibir mensajes sexuales en
Internet y ver un mensaje de
contenido sexual colgado en Internet que podía
ser visto por otras personas".

Además, es importante reseñar, para evaluar su impacto, que en aquellos casos en los que este riesgo se concreta:

"La exposición al riesgo no estaría relacionada por el propio menor con sufrir algún tipo de daño".

Todo esto con respecto al sexting pasivo (ver y/o recibir mensajes sexuales), pero es importante tener también en cuenta su modalidad activa (colgar y/o enviar este tipo de mensajes), para la que el estudio de referencia nos indica los siguientes resultados:

1.- Recibir o ver estos mensajes es más frecuente que colgarlos o enviarlos; mientras que un 10% afirma recibir, sólo el 1% afirma enviar.

2.- Muy pocos casos en los que aparezcan imágenes de los menores o en los que se les incite a la actividad sexual.

2.- ¿Qué podemos hacer los padres?:

Mis recomendaciones para intentar actuar por nuestra parte de forma preventiva, haciendo especial hincapié en la modalidad activa del sexting, para intentar que este riesgo no se concrete son las siguientes:

- Como siempre la educación juega un papel clave y debemos transmitirles que no deben enviar contenidos sexuales y muchísimo menos a extraños o que puedan ser vistos por cualquiera, explicándoles que si lo hacen nunca podrán saber en manos de quién cae esos contenidos, ni para qué pueden ser utilizados (como decía se señala al sexting como una actividad que puede exponer a los menores al ciberbullying y, mucho más grave aún, al grooming o acoso sexual) y que, además, es prácticamente imposible después hacer desaparecer esos contenidos, con lo que pueden estar "persiguiéndoles" durante "toda la vida" afectando gravemente a su imagen.

Por supuesto, si ya han enviado o colgado este tipo de contenidos en alguna ocasión hay que decirles que no lo vuelvan a hacer, puesto que pueden entrar en una dinámica difícil de romper, y si eso ha tenido consecuencias negativas o amenazantes (difusión de esos contenidos por parte de terceras personas, ciberbullying o grooming) que nos lo comuniquen inmediatamente y que en ningún caso cedan a chantajes (envío de nuevos contenidos, quedar con extraños,...).

- La concienciación y formación en un uso adecuado y seguro de las NN.TT. son sin duda también aspectos muy importantes en este caso, fundamentalmente para evitar que vean o reciban este tipo de mensajes, porque en el caso de enviarlos o colgarlos me temo que sólo nos queda educarles para evitar que lo hagan, ya que no hay canal seguro para realizar esta práctica.

En el caso del sexting creo fundamental concienciar a nuestros hijos respecto a: contactos (con quién pueden contactar y con quién no, bloqueo de personas que puedan colgar o enviar mensajes de este tipo,...), qué se puede colgar o compartir y qué no, qué se puede enviar o reenviar y qué no, y, aunque en este caso entiendo que en menor medida porque lo más importante es concienciarles sobre los riesgos inherentes a esta práctica, también creo necesaria la formación sobre la configuración de la privacidad y la seguridad (cómo evitar que aparezcan ventanas emergentes o pop-ups, decirles que abrir correos electrónicos con este tipo de contenidos es una "puerta de entrada" al malware, prevenirles sobre el uso y riesgos de la webcam..., e incluso no estaría de más, por si pese a todo de mayores deciden realizar alguna práctica de este tipo, formarles sobre: privacidad de los perfiles, uso de contraseñas seguras en los dispositivos y sitios web, cifrado seguro de contenidos - envío y almacenamiento -, etc.).

- En este caso creo, que una vez hecho todo lo anterior, en el caso del sexting pasivo debe quedarles claro a nuestros hijos que el reenvío o redifusión de este tipo de contenidos está terminantemente prohibido, y no sólo porque no es adecuado o por el daño que pueda causar (lo más importante), sino por que además puede ser un delito, y, lógicamente y con más razón aún, también terminantemente prohibido el sexting activo por las graves consecuencias que de él se pueden derivar.

- También y como indicaba en el caso del ciberbullyingsiempre podremos instalar herramientas de control parental o utilizar otras técnicas y herramientas que nos permitan controlar que hacen nuestros hijos y/o bloquear el uso de ciertos contenidos. En este caso, su uso para el bloqueo de contenidos creo que es muy recomendable y, por supuesto y debido a las graves consecuencias que esta práctica puede acarrear, también en caso de que sospechemos situaciones de uso no adecuado o posibles problemas.

Para finalizar decir que, según este estudio y en el caso de sexting pasivo, tampoco parece que los padres nos enteremos mucho cuando nuestros hijos ven o reciben mensajes sexuales por Internet:


Es decir, de entre los menores que afirman haber recibido este tipo de mensajes sólo el 29% de sus padres afirma que eso ha sucedido, mientras que el 61% de sus padres dice que no y el 11% no lo sabe.

Por tanto y como siempre, entiendo que lo fundamental es comunicarnos con ellos de forma natural, estableciendo un clima de confianza para educarles, concienciarles y formarles también en el ámbito de las NN.TT y RR.SS., y animarles a que nos cuenten sus experiencias, sobre todo si se ven envueltos en situaciones incómodas, desagradables o amenazantes para si se producen hechos de este tipo: bloquear a las personas que realizan estas prácticas, recopilar las evidencias (mensajes, etc., sin borrarlos) y, en función de la gravedad de la situación, tomar la acciones pertinentes que correspondan (comunicación al centro escolar cuando esta práctica se realiza por compañeros en este ámbito, etc. y en caso de consecuencias graves denunciar siempre).

No hay comentarios:

Publicar un comentario