sábado, 7 de febrero de 2015

Padres y uso NN.TT. y RR.SS. por nuestros hijos (V)

En este post hablaré sobre el ciberbullying o bullying online, tanto en su modalidad pasiva (ser acosado) como en su modalidad activa (acosar).

He estado buscando una definición de este anglicismo (bullying) en Internet y no he encontrado ninguna que a mí me satisfaga del todo, por lo que me permito dar la mía propia en base a la que figura en Wikipedia. Yo lo definiría como el maltrato psicológico, verbal o físico que se produce entre iguales de forma reiterada a lo largo de un tiempo y que se da mayoritariamente en niños y niñas en proceso de entrada en la adolescencia.

Decía en el post anterior que algunas de las amenazas existentes en el mundo online no son nada nuevas en sí mismas, y es evidente que el ciberbullying se encuentra en este caso.

Hasta que hemos adoptado un uso masivo de las NN.TT. el bullying era una amenaza fundamentalmente existente entre compañeros del ámbito escolar que se producía en el entorno de los centros educativos (aula, patio,...), y sin embargo ahora puede realizarse además por otras personas (conocidos en redes sociales, contactos de amigos,...) y a través de muy diferentes canales: teléfono, e-mail, mensajería instantánea, redes sociales, chats, foros, etc.

Por tanto, se trata también de una de esas amenazas preexistentes para las que decía que pueden verse potenciadas por el uso de una herramienta como Internet: global (a escala mundial), ubicua (desde cualquier lugar) y sin límite temporal (a cualquier hora), pero centremos la dimensión real de esta amenaza en base a datos concretos sobre el riesgo y el impacto que para nuestros hijos puede suponer el ciberbullying como consecuencia de la utilización por su parte de las NN.TT. y RR.SS.

1.- El "problema":

Para delimitar un poco el "problema" acudo a los datos que sobre esta amenaza figuran en un más que interesante estudio realizado en marzo de 2011:

Fuente: Garmendia, M., Garitaonandia, C., Martínez, G., Casado, M. A. (2011): Riesgos y seguridad en internet: Los menores españoles en el contexto europeo. Universidad del País Vasco/Euskal Herriko Unibertsitatea, Bilbao: EU Kids Online.

Todas las gráficas, tablas, resultados y conclusiones que se muestran en este post provienen de este estudio, aunque la exposición previa, algunos comentarios y las recomendaciones son míos (por favor, que me perdonen sus autores si no he sido capaz de exponerlo bien o de entenderlo suficientemente).

En primer lugar, el citado estudio tras una introducción a los menores entrevistados para poner en contexto qué es el bullying de una forma adecuada a su edad y tras preguntarles si habían sufrido este tipo de conducta en los últimos doces meses y su frecuencia (tanto de forma online o ciberbullying, como offline o en otros ámbitos), obtiene como resultado los datos que se muestran en la siguiente gráfica:

ESE = estatus socioeconómico.

Posteriormente, para discriminar la incidencia del ciberbullying respecto a otros tipos de bullying se les preguntó dónde sucedió este tipo de conducta, obteniéndose los resultados que se muestran en la siguiente tabla:


Pero creo que para determinar las vulnerabilidades con objeto de poner las medidas pertinentes para evitar, o al menos mitigar, el riesgo a que se exponen nuestros hijos con relación a esta amenaza es importante conocer a través de qué canales afirman haber sufrido ciberbullying los menores afectados por esta actitud, cuestión sobre la que el estudio obtiene estos resultados:


Y, finalmente, para conocer el impacto que supuso para los menores afectados la concreción o exposición a este riesgo, se preguntó a aquellos que afirmaron haber sufrido ciberbullying en qué medida fueron afectados por ello, obteniéndose los resultados que se muestran a continuación:


Con estos datos creo que podemos hacernos una idea bastante aproximada (con las limitaciones intrínsecas a los estudios de esta naturaleza: límites del muestreo y del cuestionario, fiabilidad de las respuestas en función del contexto de las entrevistas y temas de las encuestas, etc.) de: la dimensión o presencia de esta amenaza (el ciberbullying), las vulnerabilidades que puede explotar en función del canal, el riesgo o probabilidad de que dicha amenaza explote una vulnerabilidad y su impacto o el efecto derivado de la exposición a esta amenaza.

Para mí, los resultados más relevantes que obtiene este estudio sobre todo ello son los siguientes:

1.- La forma más común de sufrir bullying es “en persona”, producida en el 11% de los casos, mientras que sólo el 5% afirmaron haberlo sufrido por Internet.

2.- El ciberbullying aumenta su incidencia con la edad de los menores y ésta es significativamente mayor entre las chicas de 13 a 16 años que entre los chicos de la misma edad (en este post no he incluido datos de género, pero figuran en el estudio).

3.- En los casos en los que se ha dado ciberbullying, este acoso proviene sobre todo de redes sociales o de mensajería instantánea. El bullying en internet a través de otras aplicaciones casi no tiene repercusión.

4.- Entre aquellos menores que han sufrido ciberbullying, el porcentaje de ellos que se han sentido en alguna medida afectados es el 90%.

Y como conclusiones principales del estudio me quedo con las siguientes (el subrayado es mio):

"En general, existe una correlación entre la existencia del bullying y la existencia del bullying en internet (en contra de la hipótesis que lo relacionaba con una mayor presencia de internet). Esto nos lleva a pensar que el bullying en internet es una nueva forma de un problema previo más que la consecuencia de una nueva tecnología".

"El envío de mensajes desagradables en la red en general con imágenes desagradables o hirientes referidas a la víctima es la forma más habitual de acoso (3% de los menores en ambos casos). Mientras que otras
formas de acoso apenas tienen presencia".

Sin embargo es importante reseñar que en aquellos casos en los que este riesgo se concreta:

"La exposición al riesgo casi se convierte en un daño en sí mismo para el menor".

Todo esto con respecto al ciberbullying pasivo (ser acosado), pero es importante tener también en cuenta su modalidad activa (acosar), para la que el estudio de referencia nos indica los siguientes resultados (bastante en línea con los obtenidos para la modalidad pasiva, salvo un matiz curiosos respecto al género):

1.- La forma más común de realizar bullying es “en persona”, producida en el 7% de los casos, mientras que sólo el 3% afirmaron haberlo realizado por Internet.

2.- La tendencia a realizar ciberbullying aumenta con la edad de los menores, pero en este caso presenta un porcentaje ligeramente superior en el caso de los chicos que entre las chicas, mientras en el caso de los acosados ocurre justo lo contrario, son las chicas las que afirman ser víctimas de acoso en mayor medida que los chicos (como digo, en este post no he incluido datos de género, pero figuran en el estudio).

Y, personalmente, en este caso me quedo con una frase que me llama la atención:

"Las investigaciones señalan que estos dos grupos tienden a solaparse, es decir, que algunos de los que son acosados son también acosadores".

2.- ¿Qué podemos hacer los padres?:

Mis recomendaciones para intentar actuar por nuestra parte de forma preventiva para intentar que este riesgo no se concrete son las siguientes:

- Como siempre la clave para que estas situaciones no se produzcan, en cualquier ámbito de esta vida y, por tanto, también cuando nos referimos a la utilización de las NN.TT y RR.SS., es la educación, para lo que resulta imprescindible comunicarnos con ellos de forma natural, generando un clima de confianza y animándoles a que nos cuenten sus experiencias.

Evidentemente la educación juega un papel fundamental en el caso de los menores que practican el ciberbullying activo, para que sean conscientes del daño que esa actitud puede causar (aquí me temo que no queda más alternativa que transmitirles los valores y sentido común necesarios para ir por la vida, que ya les deberíamos haber inculcado desde muy pequeñitos), pero creo que también juega un papel importante en el caso de aquellos que son acosados (ciberbullying pasivo), ya que hay que transmitirles que no respondan a las provocaciones y, menos aún, alimenten sentimientos de odio o venganza y que, en ningún caso, imiten esas actitudes (curiosa una de las frases del estudio al que he hecho referencia, o ¿no?: "Las investigaciones señalan que estos dos grupos tienden a solaparse, es decir, que algunos de los que son acosados son también acosadores").

- La concienciación y formación en un uso adecuado y seguro de las NN.TT. son sin duda también aspectos muy importantes.

En primer lugar y para ello, debemos ser conscientes de los riesgos considerando éstas en su conjunto, estar al tanto de las novedades que se produzcan en este ámbito y ser conocedores de las que utilizan nuestros hijos, ya que si no podemos tender a subestimar las vulnerabilidades inherentes a ciertos canales (tales como: teléfono móvil, chats, foros...) y centrar únicamente nuestra atención en las correspondientes a otros (RR.SS., mensajería instantánea...).

Posteriormente y en este sentido, concienciar a nuestros hijos respecto a: las herramientas a utilizar y con qué fines, contactos (con quién pueden contactar y con quién no, número de ellos - nadie tiene un número exagerado de amigos, ni falta que hace -, bloqueo de personas que puedan tener actitudes inapropiadas,...), la información a incluir en los perfiles y la privacidad de los mismos y, por consiguiente, de su contenido, qué se puede colgar y qué no, la utilización de contraseñas seguras en los dispositivos..., y la formación que sea necesaria sobre la configuración de la privacidad y la seguridad deben jugar un papel fundamental.

- Establecer normas claras en función de la edad y de otras características propias de nuestros hijos, máxime si detectamos algún comportamiento no adecuado, sobre qué pueden utilizar y qué no, sobre qué se puede hacer con estas herramientas y qué no, y sobre el tiempo y el lugar para su uso.

- Si no conseguimos crear ese clima de confianza al que antes he hecho referencia, en algunos casos siempre podremos instalar herramientas de control parental o utilizar otras técnicas y herramientas que nos permitan controlar que hacen nuestros hijos y/o bloquear el uso de ciertos contenidos (chats, foros, etc.), aunque en lo que respecta al control mi recomendación consiste en utilizarlas únicamente de forma reactiva, es decir, en caso de sospecharse situaciones de uso no adecuado o posibles problemas, ya que yo soy de los convencidos de que debemos respetar la privacidad de nuestros hijos.

Para finalizar y resaltar la importancia vital de la primera de mis recomendaciones, me parece una verdad de perogrullo que en el caso de que nuestros hijos estén sufriendo ya ciberbullyng antes que nada tenemos que ser conscientes de que esto se está produciendo. Pues bien, según este estudio, esto no parece ser así en la mayoría de las ocasiones:


Es decir, de entre los menores que afirman haber sufrido bullying en Internet, únicamente el 24% de sus padres parece estar al corriente de esta situación. En el 67% de los casos el padre afirma que su hijo no ha recibido mensajes de este tipo.

Por tanto, lo que comentaba de comunicarnos con ellos de forma natural, estableciendo un clima de confianza para educarles y formarles también en el ámbito de las NN.TT y RR.SS. y animándoles a que nos cuenten sus experiencias, sobre todo si se ven envueltos en situaciones incómodas, desagradables o amenazantes, es lo primero que debemos hacer para ser conscientes de la situación que se ha producido y para, posteriormente, adoptar las medidas oportunas: evitar responder, bloquear a las personas que realizan el ciberbullying, recopilar las evidencias (mensajes, etc., sin borrarlos) y, en función de la gravedad de la situación, tomar la acciones pertinentes para que no se vuelva a producir (comunicación al centro escolar, denuncia,...).

2 comentarios:

  1. Muy bueno Mikel, como siempre muy útil para los que como yo, andamos más despistados con este tema que un pulpo en un garaje. Menos mal que sigo tus indicaciones porque con una hija adolescente el tema como bien sabes, se las trae

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    1. Así es Pedro. Yo también agradecería que, en lugar de con un pan debajo del brazo, llegaran con un manual de instrucciones ;), pero hasta ese momento creo que sólo nos queda: educarles en valores y sentido común (por suerte creo que de eso vamos sobrados :), y, sin duda, es lo más importante), e intentar formales en el uso adecuado de esas nuevas herramientas (privacidad y seguridad).

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