domingo, 7 de agosto de 2016

Criptografía (XXVII): ¿Sabías que...? (III)

En este post de esta pequeña serie le toca el turno al cifrado francmasón, que se empezó a utilizar a principios del siglo XVIII por las logias de la masonería.

Se trata de otro cifrado de sustitución monoalfabética simple y, por tanto, muy fácil de criptoanalizar mediante un simple análisis de frecuencias si se dispone de la suficiente cantidad de texto cifrado.

Este sistema criptográfico consistía en sustituir la letras del mensaje a cifrar por los trazos y puntos que le correspondía a cada una de ellas en un diagrama como el que sigue (existen muchas variantes):
Sobre este criptosistema contar como curiosidad que en 1794 se realizaron las siguientes inscripciones en una lápida en el cementerio de Trinity, Nueva York:
Resaltando el texto cifrado:
Cuyo descifrado se realizó en 1896, de la siguiente manera:
Con lo que, además, se concluyó que el diagrama utilizado para cifrar el texto fue muy probablemente el siguiente:
Sinceramente, aunque supongo que su descifrado se tuvo que llevar a cabo mediante un análisis de frecuencias, en este caso creo que esta tarea se complica mucho debido a que se dispone de una muy pequeña cantidad de texto cifrado (el criptograma sólo tiene 13 caracteres de longitud), por lo que yo creo que también fueron necesarias grandes dosis de intuición e imaginación hasta obtener un texto en claro muy propio de un epitafio.

Es decir, conforme al análisis de frecuencias (letras, bigramas, trigramas,...), yo podría deducir que, con bastante probabilidad, el texto en claro podría ser en una primera aproximación algo así como: R E _ E _ _ E R _ E _ _ _, pero de ahí hasta obtener el texto en claro completo creo que queda bastante, a no ser de que se dispusiera de mayor cantidad de texto cifrado.

Para terminar, como viene siendo habitual en esta serie de posts, pongo mi nombre cifrado mediante este sistema criptográfico (utilizando el diagrama indicado al principio del post):

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