Además, se cuenta que el papa, consciente de que sus propios criptoanalistas habían roto ya anteriormente cifras españolas, lo que le permitía estar lendo sus cartas cifradas, no hizo nada al respecto, y que su queja a éste sólo sirvió para que Felipe II hiciera el ridículo y obtuvieran el escarnio de todos los que se enteraron.
"... Tal era esta cifra compuesta por más de quinientas cifras, con la que la usaron contra nosotros durante esta desastrosa guerra, que duró diez años. Varias de sus cartas fueron interceptadas, las cuales eran muy largas y contenían los detalles de los planes que habían formado y las medidas que estaban tomando para ejecutarlos. Pero esta multitud de caracteres confundió tanto a nuestros descifradores que no pudieron entender nada. Por lo tanto, el Rey ordenó que estas cartas se enviaran a Viète, quien no estaba interesado en nada menos, y que hubiera preferido ocuparse de sus estudios ordinarios. Viète, acostumbrado a meditar sobre asuntos mucho más importantes, pronto encontró la clave, y después descifró sin dificultad muchas otras de gran trascendencia, lo que desconcertó todos los planes de los españoles durante dos años enteros. Sin embargo, cuando ellos, a su vez, supieron por nuestras cartas, que interceptaron, que habíamos encontrado la clave de su código, que creían inexplicable, se sintieron muy molestos al verse obligados a buscar otra. Y como nada les resulta demasiado problemático denigrar a sus enemigos y hacerlos odiosos, proclamaron en Roma y por toda Europa que el rey lo había descubierto mediante magia, porque, según decían, era imposible encontrarlo de otra manera. Pero la única ventaja que obtuvieron de esta calumnia fue que se ganaron el desprecio y la indignación de toda la gente razonable".
Bueno, pues si nos creemos esta primera versión del episodio y la tomamos como auténtica, es decir, si no pensamos que estos hechos fueron exagerados e incluso inventados por el propio autor debido a su falta de imparcialidad (por su amistad con el propio François Viète y su afinidad con Enrique IV - en la imagen. Fuente: wikipedia - al que sirvió fielmente) e incluso inquina hacia la política española de la época, vemos que las versiones posteriores de estos posibles hechos fueron exageradas y distorsionadas hasta la saciedad, con el único objetivo de dejar en rídiculo a Felipe II, hasta llegar al bulo en que se convirtió este episodio.¿Por qué digo esto? Por los siguientes motivos:
- No se nombra en ningún caso a Felipe II, tan sólo hay una referencia genérica a que los españoles 'proclamaron en Roma y por toda Europa que el rey lo había descubierto mediante magia...'.
- No hay ninguna referencia a una denuncia o queja ante el Papa, sino sólo lo citada enteriormente: 'proclamaron en Roma y por toda Europa...'.
- Si bien parece ser cierto que Felipe II pensaba que sus cifras eran muy robustos, era plenamente consciente de las capacidades criptoanalíticas de la época; él mismo tenía a su servicio a un hábil criptoanalista: Luis Valle de la Cerda que, aunque más conocido por ser miembro del Consejo de Hacienda también sirvió como Secretario de la Cifra, por lo que dudo mucho de que pensara que eso del decifrado de cartas sin conocer la clave fuera obra de la magia negra o brujeria.
- Además, no hay niguna constancia de una denuncia o queja formal ante el Papa, otra vez sólo ese genérico 'proclamaron en Roma y por toda Europa', y mucho menos de que, tal y como también se llegó a decir, el papa, consciente de que los criptoanalistas papales habían descifrado anteriormente uno de los códigos de Felipe II, no hizo nada ante la queja del monarca español.
De lo que no dudo es de que la noticia del descifrado de sus carta produjera en Felipe II un cabreo importate y de que los españoles, para poner a François Viète en el punto de mira del Vaticano y para comprometer a Enrique IV señalándolo por utilizar medios turbios para ello, pudieran ir divulgando por ahí eso de la magia negra.
Pero, a pesar de que como digo este episodio puede ser inventado y, caso de ser cierto, tergiversado hasta el límite, de lo que no me cabe ninguna duda es: de lo bien que se lo tuvo que pasar Enrique IV cuando François Viète divulgó que había roto las cifras españolas y de que este último era un auténtico fenómeno en eso de la criptología; logro romper las cifras más seguras de la época.
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