domingo, 29 de enero de 2012

Twitter: ¿Ángel o Demonio?

Me permito apropiarme del título del anterior post, de mi amigo y coautor de este blog Mikel Mugarza, para comentar el anuncio publicado el pasado jueves por Twitter en el que comunica que dispone ya de la capacidad de bloquear un tweet en un determinado país manteniendo éste visible en el resto del mundo (hasta este momento únicamente existía la posibilidad de bloquear los tweets a nivel mundial).

La compañía de microblogs explica que esta funcionalidad ha sido desarrollada para cumplir con los límites que ciertos países establecen a la libertad de expresión, poniendo como ejemplo a Francia y Alemania, que prohíben los contenidos pro-nazis.

Lógicamente, para justificar esta medida, que saben que es muy impopular, hacen referencia a un tema muy sensible para dos países de larga tradición democrática y, por tanto, poco o nada sospechosos de poner trabas a una libertad de expresión legítima, pero nada dicen de lo que harán con las peticiones que provengan de países que violan sistemáticamente este derecho fundamental, más allá de decir que todas las solicitudes serán evaluadas.

Además y con objeto de “quitar más hierro” aún a la aplicación de esta medida, Twitter afirma que:

- Sólo se bloquearán tweets de forma reactiva, es decir, no antes de su publicación sino cuando reciban una petición legal válida para ello.

- Los usuarios que se encuentren en el país para el que se ha retenido un tweet serán informados del bloqueo realizado, para dotar de transparencia a la aplicación de esta medida.

Las reacciones no se han hecho esperar; la mayoría de ellas acusan a la compañía de plegarse a los deseos de censura de ciertos gobiernos con objeto tanto de permanecer en determinados países como de no frenar su expansión internacional, argumento al que en cierta medida parece dar la razón la propia Twitter, ya que en su blog se afirma que:

A medida que continuamos creciendo internacionalmente, vamos a entrar en países que tienen diferentes ideas sobre los límites de la libertad de expresión. Algunos de ellos con ideas tan diferentes a las nuestras que no vamos a ser capaces de existir allí…”.

Por lo que parecen estar más preocupados por su supervivencia en determinados países y su expansión a otros que por la propia libertad de expresión y por el cumplimiento de la legislación aplicable en cada país.

Además, tras la lectura del parco anuncio surgen multitud de dudas que pueden alimentar serias sospechas con respecto a posibles aplicaciones arbitrarias de esta medida, entre ellas las siguientes:

- ¿Qué se entiende por una petición legal válida pare el bloqueo de tweets?.

- ¿Qué entidades podrán realizar esas peticiones legalmente válidas para bloquear los tweets en un país?.

- ¿Quién evaluará las peticiones de bloqueo que se reciban y qué criterios se seguirán para la toma de decisiones al respecto?.

- ¿Se procederá sólo al bloqueo de tweets?, ya que de la lectura del comunicado parece deducirse que también se podrán bloquear cuentas de usuario en determinados países.

Pese a todo ello, ¿es la aplicación de esta medida intrínsecamente mala, tal y como parece ser la opinión mayoritaria?, o, por el contrario, ¿es necesario aplicarla en determinadas circunstancias?.

Yo soy de esta última opinión, ya que creo que entre la censura arbitraria, y por tanto ilegítima, y el abuso del derecho a la libertad de expresión, y en consecuencia también ilegítimo, debería existir un punto medio óptimo. Ya lo dijo Aristóteles: “La virtud está entre dos extremos igualmente viciosos”.

Pongo un ejemplo de lo que entiendo que es un uso ilegítimo de la libertad de expresión, en el que creo que se deberían aplicar medidas de este tipo, y que dio origen a un post en este mismo blog (¿Dónde debería estar el límite de la libertad de expresión en las redes sociales?). En él comentaba una noticia sobre la solicitud realizada a Twitter desde España por parte del Ministerio de Sanidad, Política Social e Igualdad para que cerrara varios perfiles desde los cuales se fomentaba la anorexia y la bulimia.

En el citado post también se indicaba que el artículo 8 de la Ley 34/2002, de 11 de julio, de servicios de la sociedad de la información y de comercio electrónico (LSSI-CE), establece en su artículo 8:

"En caso de que un determinado servicio de la sociedad de la información atente o pueda atentar contra los principios que se expresan a continuación, los órganos competentes para su protección, en ejercicio de las funciones que tengan legalmente atribuidas, podrán adoptar las medidas necesarias para que se interrumpa su prestación o para retirar los datos que los vulneran. Los principios a que alude este apartado son los siguientes:
...
b) La protección de la salud pública o de las personas físicas que tengan la condición de consumidores o usuarios, incluso cuando actúen como inversores.
...
d) La protección de la juventud y de la infancia.”.

Pues bien, en aquella ocasión Twitter alegó para no cerrar los perfiles que dicha medida “podría causar en la práctica conflictos con la libertad de expresión”, y ahora con el nuevo sistema propuesto podrían, al menos, bloquearse tweets de este tipo, es decir, con contenidos contrarios al ordenamiento jurídico de los países que así lo soliciten, como entiendo que ocurrió claramente en este caso.

No obstante, desde mi punto de vista sería necesario establecer unas “reglas de juego” claras para que su aplicación garantice en todo momento el uso legítimo de la libertad de expresión (especialmente en aquellos países en los que ésta se vulnera de forma sistemática) y la transparencia en la toma de decisiones (con información detallada de los bloqueos solicitados y el motivo de los mismos, y no sólo de las peticiones que al final prosperen sino también de las que finalmente sean rechazadas), y evite las sospechas de que la compañía actúe condicionada por la expansión de la plataforma en determinados países (independencia de las decisiones de bloqueo respecto de la propia twitter, por ejemplo mediante su compromiso de acatar las decisiones que sobre las peticiones de bloqueo tome uno o más organismos independientes).

Concluyo haciéndome la misma pregunta que Mikel Mugarza en el post de este mismo blog al que he hecho referencia al principio: ¿Entonces, en qué quedamos: Ángel o Demonio?. En mi opinión la medida en sí misma puede ser incluso buena, pero será su aplicación práctica la que dé respuesta a esta pregunta.

4 comentarios:

  1. Estoy de acuerdo, efectivamente todo dependerá del uso (o abuso) que se haga de estas regulaciones y que por cierto, llama poderosamente la atención la concurrencia de todas ellas en un estrecho intervalo de tiempo Ley SOPA, Google, ahora twitter... Parece que el gran hermano ha dado un puñetazo en la mesa y ha dicho: "Hasta aquí hemos llegado, se ha acabado esto de hacer y decir lo que uno quiera"

    Evidentemente habrá casos como el que comentas (apología del Nazismo, Anorexia y Bulimia) en los que esté más que justificado.

    Pero sería interesante saber cual es el punto de vista de un profesional de la información, tenemos todavía reciente los apagones digitales que se produjeron en las no tan lejanas protestas del Norte de áfrica y oriente medio. Recuerdo que se detenía a cualquier persona que portara cámaras de televisión y enseres similares. En aquella ocasión fue twitter la que sirvió de canal de comunicación para poder informar (rudimentariamente si se quiere, pero no había mucho más donde elegir) la que permitió que pudieramos conocer algo de lo que realmente estaba ocurriendo. Especialmente en Egipto.

    Si esto fuera una película diría que los petrodolares están presionando a los EEUU para que hagan lo propio con las redes sociales y si no fuera una película, casi que también.

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  2. Totalmente de acuerdo Mikel. Nada dice Twitter de países como China o de los de la primavera árabe,... (el primero un filón para la compañía, y los segundos con muchos petrodólares), y que precisamente ninguno de ellos se distinguen por su respeto a los derechos humanos. Por eso me surge la duda: Ángel (creo que la medida es intrínsecamente buena, si se aplicara correctamente) o Demonio (mucho me temo que primarán los intereses de la compañía en cuanto a extensión internacional de la plataforma). Lo dicho: el tiempo pondrá a cada cuál en su sitio.

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  3. Pedro García Larragan1 de febrero de 2012, 16:09

    Interesante la reflexión sobre libertad de expresión y (nuevos) medios digitales. ¿Es libertad de expresión difundir mensajes racistas, xenófobos o claramente violentos? ¿es libertad de expresión la pornografía, censurada en la península arábiga entre otras? ¿Permite nuestro sistema decir lo que se quiera sobre cualquiera independientemente de que sea verdad, mentira, o socialmente perjudicial? Mucho me temo que los libelos (mentiras dañinas difundidas intencionadamente y sin fundamento) son tan antigüos como la libertad de expresión. El problema de Twiter desde mi punto de vista no reside tanto en la censura que pretende establecer en determinados países, como su escandaloso cinismo, tal y como los dos Mikel habéis dejado patente en vuestros comentarios. Por no hablar del provecho comercial que pretende sacar adaptándose a las 'costumbres'. Por esa misma razón,debería prohibir el acceso de mujeres a su dominio que, como todo el mundo sabe, en determinados países árabes y africanos, tienen prohibida la comunicación con varones no familiares. Resumen: a Twiter le importada entre cero y nada la libertad de expresión. Sólo le preocupa cómo ganar dinero.Si para eso tiene que dejar algún derecho en la cuneta, basta con mirar para otro lado.

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  4. Cierto, lo de Twitter es puro cinismo e hipocresía, no hay nada de malo en ser una empresa y querer ganar dinero, que entre otras cosas para eso se crean.

    El problema en este caso yo creo que radica más en lo que implica la medida, es decir, les estás diciendo a los países, tomad el mando para apagar la información si lo estimáis oportuno. Les estás diciendo, ayudadme a aumentar el caudal de información vía twitter, de esta forma yo me beneficiaré, y llegado el momento vosotros tendréis mayor control sobre lo que sale y lo que no sale al mundo.

    De todas formas también nosotros mismos somos bastante hipócritas o en el mejor de los casos ingénuos por preocuparnos tanto por lo que no se publica y no hacerlo o hacerlo menos sobre lo que se publica. Si pensamos un poco, al final gran parte de la información que nos llega, llega de unas pocas agencias internacionales, que realmente responden a otros tantos grupos de poder, evidentemente no toda pero posiblemente sí más de la que debería.
    ¿Quien decide y con qué fín la información que nos llega en última instancia y que por otra parte nosotros mismos twiteamos y retwiteamos?

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