domingo, 5 de febrero de 2012

La manzana tiene bicho


Al mismo tiempo que Apple hizo públicas sus cuentas de resultados del Q4 del 2011 (Q1 para ellos) se ha publicado un artículo en el New York Times informando sobre las lamentables condiciones de trabajo que sufren sus operarios en China.

Apple inc. Ha presentado unos beneficios de 13 billones (billones americanos) de dólares en el último trimestre del 2011, lo que supone un incremento del 117% con respecto al mismo trimestre del año anterior con un incremento de ventas y esto es lo importante de un 73%.


A simple golpe de vista podemos observar un desfase entre ventas y beneficios de un 44%. El sueño de cualquier inversor, con la misma cantidad de dinero invertido saco un 44% más de beneficios. Esto repercute en el cliente final de la misma manera, porque Apple puede ofertar productos de una misma gama a precios inferiores a lo que lo hizo en años precedentes. Conclusión, inversores contentos, ejecutivos de compañía contentos, clientes contentos, en definitiva, todos contentos.

¿Todos contentos realmente?


No, todos no, como no podía ser de otra forma para que unos ganen otros tienen que perder, porque el dinero realmente, ni se crea ni se destruye, simplemente cambia de manos como comenté en este artículo.

Pensemos por un momento, como se puede conseguir que invirtiendo menos dinero se consiga mayor rentabilidad de los productos. Sólo hay tres maneras:

  1. Una mejora del proceso de manufactura, que reduzca los costes.

  2. Reducción de costes de materia prima.

  3. Reducción de costes de la mano de Obra y servicios asociados (seguridad en el trabajo, sobreexplotación, etc.)


Generalmente la reducción de costes debido a la mejora de procesos de manufactura y de materia prima suelen tener un decrecimiento lineal y con una curva casi plana en productos de la misma gama, porque a medida que se van sacando nuevos modelos del producto, el producto es más complejo de producir y los materiales empleados son más sofisticados, con el objetivo de proporcionar al cliente final productos cada vez mejores y evolucionados, con lo cual se contrarresta el efecto de ahorro en fabricación debida la mejora de los procesos de fabricación y el menor precio de las materias primas, con el gasto extra de producir productos más complejos con materias primas de última generación.

Una simple mirada al pasado nos hará darnos cuenta de esto último. El portátil con el cual yo realizo mi labor cotidiana, un Hewlett Packard 8530w del año 2007 me costó en su día algo más de 2000 euros, un portátil de última generación del mismo fabricante, gama y modelo, hoy en día tiene un precio muy similar. Evidentemente el portátil de última generación es más avanzado, más potente y permite hacer más cosas, pero demuestra lo que comentaba anteriormente, las mejoras en los sistemas de fabricación y materiales se ven compensadas por la evolución de la complejidad de los productos ofertados, por tanto por ahí no se produce un ahorro en la fabricación y tampoco un aumento de la rentabilidad que ofrece el producto. Simplemente si te quedas atrás pierdes mercado.

Pero vayamos todavía mucho más atrás. A mediados de los 80 los sistemas de PC personales fueron una revolución, el PC 1640 de Amstrad (que tenía 640Kb de memoria principal) rondaba las 300 mil pesetas, que al cambio hoy en día vendrían a ser redondeando unos 2 mil euros. Luego estamos en las mismas, es cierto que habría que sumarle el IPC acumulado en los últimos 16 o 17 años para hacer una comparación más ajustada, pero también es cierto que las tecnologías de fabricación y materiales empleados en ese periodo si han tenido un cambio substancial como para compensar el efecto del IPC.

¿Entonces, si a medida que salen nuevos productos, el coste de fabricación compensa el ahorro debido de las materias primas y a la mejora de los procesos de producción, cómo es posible aumentar la rentabilidad de los productos?


Evidentemente con la mano de obra, desde mediados de los 80 se empezaron a implantar sistemas automatizados para sustituir a personas en las cadenas de montaje (en aquellas tareas en las que pudiera automatizarse), las máquinas podían trabajar más tiempo y de forma más precisa sin quejarse, además no tenían sindicatos.

A medida que las empresas del ramo se subían al carro de la automatización, la automatización dejó de convertirse en un factor diferencial de las empresas que decantasen la rentabilidad de los productos. Se pasó entonces a un segundo nivel, la deslocalización. La deslocalización de las plantas de producción, permitía tener mano de obra mucho más barata, en países con una presión fiscal menor y sobre todo con ese paraguas que ofrece la etiqueta "Made in China", paraguas que te cobija de las protestas sindicales y que te aísla de tu sistema productivo. No es lo mismo ver "pancarteros" en la sede de Apple, que miles de operarios descontentos pero callados en el sureste Chino. Entre otras cosas porque el cliente de Apple no asocia la marca a las deplorables condiciones laborales de Foxconn, si no al diseño y elegancia de la sede de Apple en California o Nueva York.

La deslocalización como todo dejó de ser un elemento diferencial entre las compañías (que es lo que finalmente te hace tener más o menos éxito) y una vez todas las empresas del ramo imitan tus métodos de Fabricación en el extranjero, sólo te queda una única solución, recortar gastos de personal.

¿Cómo se puede seguir recortando gastos de personal, si ya de por sí estás contando con mano de obra barata?


Pues fácil, menores sueldos, más horas de trabajo, menor inversión en factores como la seguridad en el trabajo, niños menores de 14 años trabajando en sus plantas, etc.

En el artículo publicado por el New York Times por Charles Duhigg y David Barboza, hacen referencia a las prácticas que la empresa Taiwanesa Foxconn (subcontrata de Apple entre otras) realiza con sus operarios en sus plantas de Apple. Ni las muertes, ni heridos por explosión de polvo de aluminio, ni la intoxicación por agentes químicos que utilizan para lavar las pantallas de los iPads han trascendido.

¿Es que acaso sólo Apple trabaja con Foxconn, que hay del resto de empresas?


No, empresas como HP, Nike, Dell y muchas otras trabajan con Foxconn, que no es otra cosa que una subcontrata, pero según Foxconn nadie como Apple les presiona tanto con los márgenes, luego Foxconn como empresa que es y que también está para ganar dinero, tiene que presionar más a sus operadores de Apple que al resto, es elocuente el cartel que preside la planta y que dice así: "Si no trabajas duro hoy, tendrás que trabajar duro mañana, buscando otro empleo", también es significativo el gran número de muertes por accidentes laborales y de suicidios, comparativamente hablando con el los operarios que trabajan para otras empresas dentro de la misma Foxconn.

Pero entonces es Foxconn la que presiona a sus trabajadores, no Apple.


Estrictamente hablando sí, de hecho si preguntas a Apple, ellos argumentan que tienen un código ético del trabajo que obligan cumplir a todos sus proveedores y que si no se cumple rompen el contrato con su proveedor.

Sin embargo, si preguntas a Foxconn te dirán que es cierto lo del código ético pero que las condiciones de los márgenes que exige Apple son tan ambiciosas que es imposible cumplirlo y que además a Apple le trae sin cuidado.

De hecho, Apple no ha cancelado ningún contrato con sus proveedores por motivos de violación del código ético, entre otras cosas porque cambiar de proveedor, les resultaría muy costoso, en tiempo y dinero y además introduciría retrasos en la entrega de producto.

De acuerdo, es un abuso pero todas las multinacionales lo hacen, ellas son las responsables.


Sería muy hipócrita por nuestra parte llegar a esta conclusión, es cierto que el caso expuesto aquí se centra en Apple por dos motivos principalmente: Apple es sinónimo de éxito y por otro lado hay un informe detallado sobre las condiciones laborales de sus empleados, pero no es menos cierto que otras empresas realizan prácticas similares aunque tal vez algo menos agresivas. Sin embargo responsabilizar a estas empresas de la explotación mundial de trabajadores sería un ejercicio de autocomplacencia como pocos. No hay más que fijarse un poco en la cadena de demanda.

Nosotros consumidores, demandamos cada vez mejores productos a precios más bajos, exigimos plazos de entrega predecibles e inmediatos. ¿Por qué? En gran medida, porque las empresas nos lo ofrecen vía publicidad y nos crean la necesidad, pero a fin de cuentas somos nosotros los que tomamos la decisión, somos nosotros los que cuando vamos en busca de un producto, buscamos el mejor precio, sin tener en cuenta que los precios baratos salen exclusivamente de los sueldos baratos. Si pusiéramos el mismo énfasis, en exigir productos fiables, duraderos, con un largo ciclo de vida, escalables y exigiendo que los trabajadores, independientemente del país, tengan unas condiciones de trabajo razonables, evidentemente las empresas lo harían, no les quedaría otra.

En otras palabras, los consumidores en último caso, somos los que estamos generando este modelo de consumo (de forma aborregada si se quiere) y los que estamos haciendo que el i+d+i se refiera más a la investigación de como poder explotar más a mis trabajadores para tener unos menores costes laborales, que a la investigación científico-tecnológica propiamente dicha.

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