lunes, 30 de diciembre de 2013

Emprender es cosa de niños

Al contrario de lo que mucha gente cree, para emprender no se necesita ser un genio, ni siquiera hay que innovar en el sentido de "inventar algo nuevo", sino que podría bastar con "reinventar la rueda" (¿por qué no?, aunque suene raro. Me explico más adelante).

No estoy equiparando el emprendizaje con la innovación. Es evidente que se puede emprender sin innovar y, a la inversa, innovar sin emprender, pero sí creo que para emprender con ciertas "garantías" de éxito es necesaria una cierta innovación consistente en ver las cosas de otra manera.

Es en este sentido es en el que pienso que juega un papel fundamental el pensamiento lateral (lateral thinking).

Desde muy pequeños nos inculcan el pensamiento lógico o vertical, y entrenamos a nuestro cerebro de tal manera que en la resolución de un problema o a la hora de enfrentarnos a cualquier situación sólo aceptamos como válidos determinados supuestos basados en la lógica y nuestra experiencia, descartando de forma automática aquellos que no se ajusten a determinados patrones preestablecidos.

Esto nos hace ser muy eficaces en la resolución de problemas, pero limita mucho las posibles soluciones y desecha otras innovadoras que se podrían obtener en base a un enfoque indirecto más imaginativo.

Evidentemente, no se trata de abandonar la lógica (incluso es necesario utilizar ésta cuando se aplica el pensamiento lateral), y mucho menos de reinventar la rueda haciéndola cuadrada porque sí, sino de utilizar la creatividad para obtener soluciones nuevas que aporten valor.

La interacción social mediante la tormenta de ideas es una de las técnicas más conocidas del pensamiento lateral y nos ayuda a partir de puntos de vista diferentes a la hora de abordar un problema o situación, liberándonos de la rigidez de los planteamientos que nos impone nuestro propio pensamiento racional.

En un estudio realizado en un colegio inglés se preguntó a 1.500 niños de edades comprendidas entre los 6 y 16 años qué usos se podría dar a un clip. A la mayoría se le ocurrieron entre 10 y 15 usos diferentes, pero hubo quienes dieron más de 200 usos posibles (sorprendente, ¿no?).

El estudio concluyó que el 90% de los niños más pequeños tenían un pensamiento lateral muy desarrollado, este porcentaje bajaba al 50% entre los de 8 y 10 años y al 20% entre los de 13 y 15 años, lo que entiendo que refuerza lo que he comentado antes sobre que desde muy pequeños se nos inculca el pensamiento lógico o vertical y se va produciendo un detrimento progresivo de nuestro pensamiento lateral.

Creo que para emprender con éxito se necesitan muchas cosas, entre otras mucho trabajo y una financiación adecuada, pero en mi opinión lo más importante es tener grandes dosis de ilusión e imaginación, es decir:
Para emprender con éxito el requisito más importante es volver a ser un niño.

2 comentarios:

  1. Mikel, creo que además de realizar una revolución educacional como propugan Ken Robinson para favorecer el pensamiento divergente, también sería necesario un cambio de paradigma en Europa para perder el miedo a equivocarnos.
    http://debrujasaprincesas.blogspot.com.es/2012/11/emprendizaje-perder-el-miedo-al-error.html

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  2. Totalmente de acuerdo Brujitas, otra de las característica de los niños: ilusión, imaginación y sin miedo al fracaso.

    Por cierto, me ha gustado mucho el post.

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