Esta primera entrada se podría titular "La carta cifrada en la que Napoleón dice que volará el Kremlin".
El 20 de octubre de 1812, mientras la campaña de Rusia se transformaba en una catástrofe para el ejército napoleónico y sólo un día después de emprender la retirada de Moscú al frente de la 'Grande Armée', Napoleón Bonaparte envió desde Troïtskoïe una carta cifrada a Hugues-Bernard Maret, ministro de Asuntos Exteriores.
La carta estaba totalmente cifrada y firmada como "Nap".Durante la campaña de Rusia el cifrado utilizado entre Napoleón y Maret se basaba en una tabla con más de 3.500 códigos numéricos que se utilizaban para cifrar las letras, silabas, palabras y nombres del texto en claro.
Las letras, sílabas, palabras y nombre más utilizados podían ser sustituidos en el criptograma por varios números (por ejemplo: 'et' podía representarse como '181', '613, '1084', '1509' o '2375').
"JE FAIS SAUTER LE KREMLIN LE 22 A TROIS HEURES DU MATIN LE DUC DE TREVISE EVACUE MOSCOU ET SE PORTE SUR MOJAÏSK JE ME PORTE A DEMI-CHEMIN DE KALOUGA ET DE LA JE ME RENDS A SMOLENSK ET WITEPSK PAR LA MEME ROUTE FAITES ENVOYER DES VIVRES DE MINSK ET DE VILNA SUR WITEPSK ET SMOLENSK. MA CAVALERIE EST DEMONTEE ET IL MEURT BEAUCOUP DE CHEVAUX ORDONNEZ ET PRENEZ SUR VOUS QUE L'ON NE PERDE PAS DE TEMS A EN ACHETER".
En español algo parecido a:
"VOY A HACER VOLAR EL KREMLIN EL DÍA 22 A LAS TRES DE LA MADRUGADA. EL DUQUE DE TREVISO EVACUA MOSCU Y MARCHA SOBRE MOJAÏSK ME DIRIJO HASTA LA MITAD DEL CAMINO HACIA KALOUGA Y DESDE ALLI MARCHARE A SMOLENSK Y WITEPSK POR LA MISMA RUTA. HACED ENVIAR VIVERES DESDE MINSK Y VILNA A WITEPSK Y SMOLENSK. MI CABALLERIA ESTA DESMONTADA Y MUCHOS CABALLOS ESTAN MURIENDO ORDENAD Y ASEGURAOS DE QUE NO SE PIERDA TIEMPO COMPRANDO MÁS".
Cuando se escribió esta carta hacía poco más de un mes, el 14 de septiembre de 1812, que Napoleón había logrado conquistar Moscú, la capital histórica de los zares, encontrándose una ciudad abandonada y asolada por los incendios.
En un último acto de venganza, que expresa toda su frustración, Napoleón ordenó al mariscal Mortier, que permaneció en la capital rusa algunos días más, que minara y volara el Kremlin.
La orden se llevó a efecto y se produjeron sucesivas explosiones. Los daños causados fueron importantes, pero el Kremlin no fue totalmente destruido; muchas de las mechas fallaron por las fuertes e incesantes lluvias otoñales antes de que las minas pudieran explotar.
El fracaso de la campaña de Rusia supuso el principio del fin del imperio napoleónico.







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